Muchas de las cuevas que albergan las peñas, roquedales y
acantilados de Cantabria están habitados por una especie de monstruos, en toda
la extensión de la palabra, entre dragón y serpiente... llamados Cúlebres. Se
trata... por tanto, de una especie de dragón de boca llameante y alas
membranosas... Por lo general... guardan tesoros que escondieron los moros.
Es difícil verlos... pues salen poco... y nadie se atreve a
internarse en sus guaridas...
Se cuenta que cierto Cúlebre sembró el pánico en los
contornos de San Vicente de la Barquera, amenazando con destruir la villa, si
esta... no se sometía a su deseo de recibir una doncella al año... Una de sus
víctimas... a punto de ser devorada, se encomendó al Apóstol Santiago a quien invoco...
y el Santo en su corcel blanco abatió al monstruo... dejando el caballo la
señal de sus herraduras frente a la caverna abierta sobre los acantilados de
Santillán...
El Cúlebre es un misterioso dragón que las leyendas sitúan
en una cueva en los acantilados de San Vicente de la Barquera.
Está emparentado con los grandes dragones de otras tierras.
Como estos, tiene una sola cabeza y una enorme boca con terribles dientes por
la que expulsa fuego y azufre. Sus ojos tienen el color de ascuas ardientes.
Todo su cuerpo está cubierto de escamas y en su espalda posee unas pequeñas
alas de murciélago que le permiten volar.
Se cuenta que el Cúlebre tras varios siglos de longevidad ha
perdido parte de sus poderes. Esto sucede sobre todo la noche de San Juan
cuando se dice que fallan los encantamientos mientras que, según se habla, la
noche de San Bartolomé sale de su cueva con sus poderes acrecentados,
provocando tempestades y desatando el terror entre las tranquilas gentes de San
Vicente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario